La otoplastia es una cirugía que corrige la forma, posición o proporción de las orejas cuando generan incomodidad estética o desarmonía facial. Aunque suele asociarse a las “orejas en asa”, también puede indicarse para asimetrías, deformidades congénitas o secuelas traumáticas.
¿Qué es?
La otoplastia modifica el cartílago auricular para acercar las orejas a la cabeza, redefinir pliegues que no se desarrollaron adecuadamente o corregir irregularidades en el contorno. El objetivo no es “pegar” las orejas de manera artificial, sino lograr una posición equilibrada y natural en relación con la cara.
Dependiendo del caso, la técnica puede incluir modelado del cartílago con puntos permanentes, debilitamiento controlado del cartílago para favorecer su nueva curvatura o resección selectiva de tejido. Las incisiones suelen ubicarse detrás de la oreja, de modo que las cicatrices queden poco visibles.
Indicaciones
Los mejores candidatos son pacientes sanos, con expectativas realistas, que presentan orejas prominentes, falta de definición del antihélix, exceso de proyección de la concha o asimetrías evidentes entre ambos lados. En niños puede realizarse una vez que la oreja alcanzó un desarrollo suficiente; en adultos también es una cirugía frecuente y con alta satisfacción.
La consulta permite evaluar grosor y elasticidad del cartílago, simetrías faciales, calidad de la piel y grado real de corrección necesario. Esa evaluación es importante porque no todas las orejas prominentes tienen la misma causa anatómica.
¿Qué puedes esperar?
La cirugía suele realizarse de forma ambulatoria. En niños pequeños puede indicarse anestesia general; en adolescentes y adultos, muchas veces puede resolverse con anestesia local y sedación. La duración depende de la complejidad y de si se corrige una o ambas orejas.
El cambio se aprecia de manera inmediata, aunque al principio existe inflamación. Durante los primeros días se utiliza una venda o banda de protección para mantener las orejas en buena posición y disminuir molestias. Después se indica una banda más liviana, sobre todo para dormir.
Recuperación
La mayoría de los pacientes retoma actividades habituales en pocos días. Es importante evitar traumatismos, dormir con cuidado y respetar el uso de la banda cuando fue indicada. Los deportes de contacto deben postergarse durante varias semanas.
Como en cualquier procedimiento simétrico, existe la posibilidad de pequeñas diferencias entre un lado y otro. La meta es una mejora clara, proporcionada y estable, no una perfección geométrica. En consulta se definen esos límites para que la decisión sea realista desde el inicio.