Foto de referencia para Colgajos y microcirugía: cuándo la reconstrucción necesita tejido vascularizado
2 de abril de 2026 · Cirugía Reconstructiva · 2 min de lectura

Colgajos y microcirugía: cuándo la reconstrucción necesita tejido vascularizado

Hay defectos o secuelas que no se resuelven con cierre simple. Ahí entran los colgajos y, en casos seleccionados, la microcirugía.

La palabra “microcirugía” suele sonar lejana, pero en reconstrucción cumple una función muy concreta: trasladar tejido con su irrigación para cubrir o restaurar zonas donde no alcanza con un cierre simple, injertos o soluciones más básicas.

Cuándo aparece esta necesidad

Puede aparecer en reconstrucción mamaria, secuelas de trauma, defectos oncológicos, heridas complejas o secuelas de quemaduras. En esos casos, lo importante no es cerrar “como sea”, sino aportar tejido que tenga la calidad, el espesor y la vascularización adecuados.

Ahí es donde procedimientos como colgajos y microcirugía dejan de ser un concepto técnico abstracto y pasan a ser una necesidad reconstructiva real.

No todo defecto necesita microcirugía

En algunos casos basta un colgajo local o regional. En otros, el tamaño del defecto, la exposición de estructuras nobles o la calidad del lecho receptor obligan a pensar en tejido libre microvascular.

La indicación correcta depende del problema, del paciente y del objetivo funcional además del estético.

Qué debería entender el paciente

La reconstrucción compleja no se evalúa solo por apariencia. También se evalúa por cobertura, resistencia, movilidad y durabilidad del resultado. Por eso el lenguaje de “antes y después” a veces queda corto en este tipo de cirugías.

Si estás revisando un caso reconstructivo, conviene entenderlo dentro de la guía de reconstrucción, donde cada pieza tiene más contexto.

ARTÍCULOS RELACIONADOS